RISCOS Y CUERNOS
Subiendo por los paredones calizos, cada paso exige presencia, atención y humildad. La sombra de la cabra montés emerge como un fantasma entre los riscos, y el golpe de las rocas al caer tras su pisada inunda el paisaje. Sorprende la seguridad con la que estos animales se desplazan por terrenos escarpados y afilados; su mirada cargada de curiosidad y su belleza imponente contrastan con lo grisáceo y lo pétreo. La montaña se revela como un espacio propicio para la apertura. Es un entorno hostil y cambiante que exige atención y presencia por pura supervivencia. El cuerpo que habitamos se convierte en territorio; la respiración, el jadeo o el peso que soportamos en la espalda participan de la misma materia que las rocas que pisamos. En la montaña, el cuerpo se deshace de su condición de instrumento para devenir presencia, pura atención extendida en el espacio. Cada paso exige una entrega total, una comunión entre equilibrio, ritmo y gravedad. En ese estado, la mente ya no dirige: acompaña. La práctica artística nace entonces del mismo gesto que sostiene la marcha, del mismo pulso que mantiene el cuerpo erguido frente al viento.
2025






























































































Parque natural sierra de grazalema. 2025 ©
contacto
corcastro@hotmail.com
© 2026. Antonio Cordero. All rights reserved. My work was not created with AI and may not be used for training or developing AI systems. Unauthorized use may lead to legal action.



